sab 30a. Ordinario año Par (Id=722)

Antífona de Entrada

Firmeza es el Señor para su pueblo, defensa y salvación para sus fieles. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos siempre.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Padre misericordioso, que nunca dejas de tu mano a quienes has hecho arraigar en tu amistad; concédenos vivir siempre movidos por tu amor y un filial temor de ofenderte.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
1, 18b-26

Hermanos: El hecho de que se predique a Cristo me alegra; y me seguirá alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a sus oraciones y a la ayuda del Espíritu de Jesucristo, que me socorre. Tengo la firme esperanza de que no seré defraudado; ahora como siempre, ya sea por mi vida o por mi muerte, Cristo será
glorificado en mi cuerpo. Para mí la vida es Cristo y la muerte una
ganancia.
Pero si el vivir en este mundo me permite un trabajo provechoso, no sabría qué elegir. Me encuentro en esta alternativa: por un lado deseo morir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en este mundo es más necesario para ustedes.
Convencido de esto último, presiento que me quedaré y los seguiré ayudando para que progresen gozosos en la fe; así, cuando vaya a visitarlos de nuevo, su orgullo de ser cristianos aumentará gracias a mi presencia.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 41, 2-3.5bcd

Tengo sed de Dios, del Dios vivo.

Como busca el venado corrientes de agua, así, Dios mío, te busca todo mi ser.
Tengo sed de Dios, del Dios vivo.

Tengo sed de Dios, del Dios vivo, ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Tengo sed de Dios, del Dios vivo.

Recuerdo cómo entraba en el recinto e iba hacia el templo de Dios, en medio del pueblo en fiesta, entre gritos de alegría y acción de gracias.
Tengo sed de Dios, del Dios vivo.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Carguen con mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón.
Aleluya.

Evangelio

El que se engrandece a sí mismo será humillado, y el que se humilla será engrandecido

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
14, 1. 7-11

Gloria a ti, Señor.

Un sábado entró Jesús a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos; y ellos lo espiaban. Mirando que los convidados escogían los mejores lugares, les hizo esta recomendación:
"Cuando te inviten a una boda, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya otro invitado más importante que tú; y el que los invitó a los dos venga a decirte: "Déjale el lugar a éste"; y entonces tengas que ir avergonzado a ocupar el último lugar.
Por el contrario, cuando te inviten, siéntate en el último puesto; y así, cuando venga el que te invitó, te diga: "Amigo,
acércate a la cabecera". Entonces te verás honrado ante todos los convidados.
Porque todo el que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza que vamos a ofrecerte, a frf de que purifique nuestros corazones y podamos corresponder a tu amor con nuestro amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Proclamación del misterio de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Cuya muerte celebramos unidos en caridad, cuya resurrección proclamamos con viva fe, y cuyo advenimiento glorioso aguardamos con firmísima esperanza.
Por eso,
con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Los ojos de todos te miran, Señor, llenos de esperanza: tú das a cada uno su alimento.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, tú que nos has renovado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos que la participación en esta Eucaristía nos ayude a obtener la plenitud de la redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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